Diputado en el Congreso por el Partido Popular y portavoz de Inteligencia Artificial en la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital, defiende la incorporación de la inteligencia artificial a las empresas y considera que “los empresarios no se pueden permitir el lujo de ser ineficientes por no usar la gran revolución tecnológica que supone la IA”. Doctor Ingeniero de Telecomunicación, en Neurotecnología, Control y Robótica, Juan Luis Pedreño sostiene que “España se ha convertido en un foco de ciberataques a nivel mundial, lo que dificulta un crecimiento seguro para la integración de tecnologías”. Su mensaje de alerta gira en torno a la desprotección a la que nos enfrentamos, “por la confianza ciega en una herramienta que no conocemos”, y añade que “las cosas nuevas que podemos hacer con IA llevan la misma velocidad que sus riesgos”. Entre las consecuencias más graves destaca los “deepfakes o suplantaciones de identidad con IA”. El dato de que casi el 80% de los ciberataques en España se realizan con IA, le lleva a reflexionar sobre iniciativas como las de TRUST Lab, “un logro que trabaja en foros distintos donde compartir las experiencias científicas que pueden acelerar las estrategias de ciberseguridad a nivel internacional y, sobre todo, en España”, concluye.
Ángela de la Llana
Jueves, 6 de agosto de 2026
Entrevista
Usted ha sido portavoz, por el Partido Popular, en la Comisión de economía, comercio y transformación digital ¿qué papel cree usted que ocupa esta área en la comisión?
Vivimos unos tiempos complicados en política y, lógicamente, también en el Congreso de los Diputados, lo que modifica ciertas prioridades en la labor de las comisiones legislativas. Actualmente, tras la pandemia, la ausencia de presupuestos y la ejecución de los fondos Nextgeneration de la UE, los asuntos económicos son los que habitualmente centran el foco de los trabajos de esta comisión a la que pertenecen dos Ministerios. Sin embargo, estamos en un momento clave del desarrollo de los países por la velocidad de penetración de las tecnologías digitales, ya sea 5G, IoT, ciberseguridad, computación cuántica o inteligencia artificial. Y ello implica que debemos estar bien informados y conocer el sector de la mano de las empresas, organizaciones y patronales que lideran el sector en España. Aunque las leyes digitales ahora son de ámbito europeo y afectan a todos los países miembros de forma directa, en esta comisión tenemos la responsabilidad de apoyar la adaptación de estas leyes y las estrategias de implementación de las tecnologías digitales, en todos los ámbitos.
Actualmente es el portavoz de inteligencia artificial en esta comisión ¿cuáles son los logros y avances alcanzados en los últimos tiempos?
Respecto a la tecnología de inteligencia artificial, nos encontramos con un panorama complicado en España, pues en 2024 entró en vigor una Ley Europea de IA que es de aplicación directa en los países de la UE. Sin embargo, los países más avanzados del mundo en IA, como EEUU y China, no tienen ninguna regulación y son líderes mundiales. Han fabricado las plataformas de IA que utilizamos en toda Europa, en la que Francia puede ser un caso muy aislado de desarrollo en esta tecnología. Pero el resto hemos perdido esta soberanía tecnológica y la dependencia de otros es absoluta. En Europa somos los árbitros de un partido en el que no tenemos jugadores. De hecho, hace pocas semanas la Comisión Europea decidió hacer una moratoria de aplicación de esta Ley, hasta diciembre de 2027, lo cual da una idea de lo complicado que resulta regular una tecnología que se desarrolla a una velocidad nunca antes conocida en el mundo. Es por eso que los avances se centran en proponer estrategias y servicios para poder dar soporte a las empresas, pymes y autónomos en su integración de la IA en sus procesos productivos. Por otro lado, la transversalidad de la IA nos obliga a apoyar iniciativas en otras comisiones, como pueden ser las dedicadas a la sanidad, educación, energía, movilidad o justicia.
Si entendemos como transformación digital la integración estratégica de tecnologías digitales en todas las áreas empresariales ¿cree usted que las empresas están preparadas para el impresionante salto tecnológico de los últimos años? ¿España da la talla o le queda camino por recorrer?
En mi opinión, ninguna regulación va a provocar un salto tecnológico en las empresas, si no hay una estrategia de los gobiernos para impulsar los desarrollos digitales. Más tarde se podrán aportar regulaciones necesarias para dar seguridad en la implementación de las tecnologías. Pero los indicadores no son buenos en España. Y a esto hay que unir la ausencia de retención de talento digital en un mercado globalizado y competitivo en el que España se ha convertido en un foco de ciberataques a nivel mundial, lo que dificulta un crecimiento seguro para la integración de tecnologías. Ahí, países como Francia, Alemania, Italia, Finlandia, Países Bajos, Suecia o Dinamarca nos llevan la delantera, lo que nos genera un problema aún mayor.
¿En qué cree que deberíamos de cambiar y mejorar para ser competitivos, quizá en una renovación en los modelos de trabajo?
En este mundo tan digitalizado, con avances tecnológicos tan disruptivos, los cambios de mentalidad son más importantes que los cambios de modelo. Las empresas no se pueden permitir el lujo de ser ineficientes por no usar la gran revolución tecnológica que supone la IA. Y para ello, es fundamental que se creen los departamentos de IA o se incorporen perfiles que dominen esta tecnología, no sólo desde el punto de vista técnico, sino también de estrategia, de regulación, de valoración de riesgos de supervisión, de protección de datos y de aplicación de procesos de ciberseguridad a estos sistemas.
La gran mayoría de la gente se muestra inquieta por los riesgos y amenazas que ya nos están afectando con la llegada de la IA. Usted, como experto, ¿qué le diría a la población en general? ¿piensa que estamos protegidos o vamos demasiado rápidos en materia digital?
Yo creo que ninguno de nosotros hemos visto nada que haya avanzado tanto como la IA. Y con ello, sus ventajas de mejoras competitivas, pero también los riesgos. El desconocimiento de cómo funciona una tecnología que se basa en entrenamiento y aprendizaje, está muy extendido. Es una herramienta a la que se le da al “play” pero que no sabemos realmente qué es lo que ocurre internamente para generar un resultado concreto. Hemos visto cómo sentencias de jueces o demandas de abogados, hechas con IA, han caído en la desgracia de las alucinaciones de esta tecnología, incorporando leyes derogadas, inexistentes o de otros países. La confianza ciega en una herramienta que no conocemos es la primera desprotección a la que nos enfrentamos. Y es que, las cosas nuevas que podemos hacer con IA llevan la misma velocidad que sus riesgos. Los deepfakes o suplantaciones de identidad con IA, para mí, son dos de las consecuencias más graves. Otra sería la perfección de ciberataques con IA. De momento tenemos que intentar ser positivos, pero llegará un día que tengamos que plantearnos cómo abordar los avances-riesgos de la IA, al igual que está ocurriendo con las redes sociales que eran un invento buenísimo, pero que se ha desmadrado y ahora toca poner freno.
¿Cuál es el mayor problema al que se enfrentan no solo en las empresas sino las administraciones y los ciudadanos para dar este salto digital?
El miedo a lo desconocido. Esto siempre ha pasado en el mundo. Nuevos inventos, nuevas tecnologías, nuevos dispositivos que cambian el mundo conocido, no son aceptados y asimilados igual por cada persona. En España y en Europa, en general, somos más miedosos a adoptar, de golpe, nuevas tecnologías. Es por eso que, ante el avance de algo tan disruptivo como la IA, la primera medida en EEUU haya sido apoyar e incentivar la innovación. En Europa ha sido regularla. Y eso da una muestra clara de cómo afrontamos los cambios tecnológicos. Yo creo que el salto digital no se está produciendo entre nosotros, entre las administraciones, ciudadanos o empresas, sino entre Europa y EEUU. Algo bastante complicado en un mundo tan globalizado. Creo que debemos de ir de la mano en un ámbito europeo para reducir esa brecha digital que nos afecta a todos. Tenemos que aprovechar el talento que nos distingue en España, para liderar ese salto digital que va a ser fundamental en los próximos años.
El reglamento europeo de inteligencia artificial (también conocido como la Ley de IA de la UE) fue aprobado el 1 de agosto de 2024 y establece un marco normativo exhaustivo para el desarrollo y uso de sistemas de IA en los países miembros de la UE ¿Se está cumpliendo esta regulación o hay lagunas? ¿vamos avanzando desde un punto de vista ético?
Tuvimos mucha prisa en regular una tecnología desconocida y cuyo impacto era impredecible. El resultado es una Ley europea de obligado complimiento en todos los países miembros, que es una gran desconocida para todos, fundamentalmente para las empresas, que son las que tienen que cumplir los requisitos más complicados en función del riesgo de los sistemas de IA que se implementen. Era de esperar que una ley que se basa en riesgos y sanciones tuviese un freno natural para la innovación y el desarrollo de la IA en España. Lo mismo está pasando en el resto de la UE. No estamos preparados para afrontar una ley así, con tantas exigencias y con un criterio de riesgo difícil de asumir.
Por otra parte, el Consejo de ministros, a propuesta del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, aprobó el pasado mes de mayo, para su remisión al Congreso de los Diputados, el proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial. ¿cree que España se va a dotar de un instrumento eficiente que permitirá una supervisión humana y un uso confiable de la IA?
En realidad, se trata de un proyecto de ley que aún no ha iniciado la tramitación parlamentaria pero que no es más que intentar adelantar las exigencias de la Ley europea de IA y establecer las sanciones, fundamentalmente, en lo referente a la manipulación de contenidos con IA que puedan suponer riesgos a la sociedad. Pero, teniendo en cuenta que esta Ley europea ha sido objeto de moratoria por la UE y que es un tema global, no creo que España pueda hacer nada al respeto, si no es de la mano del resto de los países miembros de la UE. Intentar adelantarnos, ya hemos visto que no trae buenos resultados.
Usted es doctor ingeniero de telecomunicaciones en neurotecnología, control y robótica, por la Universidad Politécnica de Cartagena ¿hacia dónde cree usted que camina la sociedad actual desde el punto de vista tecnológico?
Aunque llevamos mucho tiempo escuchando que los avances tecnológicos que están por venir son las comunicaciones 6G o la computación cuántica, lo cierto es que lo que se conoce como IA Agéntica va ser, con seguridad, lo más revolucionario que hayamos conocido nunca, desde el punto de vista tecnológico. En unos meses, veremos cómo empieza a cambiar la educación a todos los niveles, la sanidad, la industria y los servicios digitales con la incorporación de los agentes de IA. Lo que sí que debería estar cambiando es la mentalidad en la ciudadanía, para entender el cómo y para qué de la IA. Y también en las empresas, que deberían de estar ya incorporando personal que lleve la responsabilidad da la implantación, supervisión y acomodación a la regulación de los sistemas de IA, especialmente de los agentes
Con la llegada de la inteligencia artificial la ciberseguridad cobra un papel fundamental para protegernos de los ciberdelincuentes ¿cree usted que somos conscientes de ello o aún no se valora lo suficiente el papel de la ciber?
Todos somos conscientes de que lo que es un ciberataque, porque en mayor o menor medida hemos sufrido algún intento encubierto de petición de nuestras credenciales. Pero también indirectamente a través de ciberataques en plataformas donde tenemos nuestros datos personales y bancarios y que al final nos informan para que pongamos medidas que conserven nuestra seguridad en el entorno digital.
Sin embargo, casi el 80% de los ciberataques en España se realizan con IA y eso supone una personalización de los hackeos, nuca vista hasta hoy. Todo esto sin considerar el robo de nuestros datos para cuando la computación cuántica permita descifrarlos en cuestión de minutos.
Afortunadamente, la IA es una herramienta que también pueden utilizar las empresas de ciberseguridad para ser más eficientes en la prevención y detección de estos ataques. El ciberespacio es un nuevo mundo en el que dedicamos más horas que al mundo real y eso tiene sus complicaciones. Y, desgraciadamente, los buenos siempre irán por detrás de los malos en la defensa de los ciberataques.
¿Qué le parece iniciativas como el laboratorio de TRUST Lab de la UPCT?
Cualquier iniciativa que tenga que ver con el desarrollo de herramientas de ciberseguridad, su ayuda a la implantación o la propia formación nunca será suficiente. Afortunadamente, hay muchas empresas que se dedican a estas tareas, pero es fundamental aportar las últimas tendencias y conocimiento científico al ámbito de la ciberseguridad. Por eso, TRUST Lab es un logro que trabaja en foros distintos donde compartir las experiencias científicas que pueden acelerar las estrategias de ciberseguridad a nivel internacional y, sobre todo, en España. Y que su ubicación sea una universidad de referencia en España, en áreas tecnológicas, como es la UPCT, con investigadores importantes, grupos de investigación potentes y estudiantes con talento y ganas, es toda una garantía y debería ser un modelo a imitar en otras universidades.





